Las siete leyes espirituales del éxito...
Tú
eres lo que es el profundo deseo que te impulsa.
Tal
como es tu deseo es tu voluntad.
Tal
como es tu voluntad son tus actos.
Tal
como son tus actos es tu destino.
-
Brihadaranyaka Upanishad IV.4.5.
INTRODUCCIÓN
Aunque
el título de este libro es “Las siete leyes espirituales del éxito”, bien
podría ser “Las siete leyes espirituales de la vida”, porque son los mismos
principios que la naturaleza emplea para crear todo lo que existe en forma
material - todo lo que podemos ver, oír, oler, degustar o tocar.
El
éxito en la vida podría definirse como el crecimiento continuo de la felicidad
y la realización progresiva de unas metas dignas. El éxito es la capacidad de
convertir en realidad los deseos fácilmente. No obstante, el éxito, incluyendo
la creación de la riqueza, siempre se ha percibido como un proceso que requiere
mucho esfuerzo, y que muchas veces se logra a expensas de los demás.
Necesitamos acercarnos de una manera más espiritual al éxito y a la riqueza,
que no es otra cosa que el flujo abundante de todas las cosas buenas hacia
nosotros. Conociendo y practicando las leyes espirituales, entraremos en
armonía con la naturaleza para crear con espontaneidad, alegría y amor.
El
éxito tiene muchos aspectos, y la riqueza material es solamente uno de sus
componentes. Además, el éxito es una travesía, no un destino en sí. Sucede que
la abundancia material, en todas sus manifestaciones, es una de las cosas que
nos permite disfrutar más la travesía. Pero el éxito también se compone de
salud, energía, entusiasmo por la vida, realización en las relaciones con los
demás, libertad creativa, estabilidad emocional y psicológica, sensación de
bienestar y paz. Pero ni siquiera experimentando todas estas cosas podremos
realizarnos, a menos que cultivemos la semilla de la divinidad que llevamos
adentro. En realidad, somos la divinidad disfrazada, y el espíritu divino que
vive dentro de nosotros en un estado embrionario busca materializarse plenamente.
Por tanto, el éxito verdadero consiste en experimentar lo milagroso. Es el
despliegue de la divinidad dentro de nosotros. Es percibir la divinidad en
cualquier lugar a donde vayamos, en cualquier cosa que veamos: en los ojos de
un niño, en la belleza de una flor, en el vuelo de un pájaro. Cuando comencemos
a vivir la vida como la expresión milagrosa de la divinidad - no de vez en
cuando sino en todo momento - comprenderemos el verdadero significado del
éxito.
Antes
de definir las siete leyes espirituales, es preciso comprender el concepto de
ley. Una ley es el proceso por el cual se manifiesta lo que no se ha
manifestado; es el proceso por el cual el observador se convierte en el
observado; es el proceso por el cual el que contempla se convierte en paisaje;
es el proceso a través del cual el que sueña proyecta el sueño.
Toda
la creación, todo lo que existe en el mundo físico, es el producto de la
transformación de lo inmanifiesto en manifiesto. Todo lo que contemplamos
viene de lo desconocido. Nuestro cuerpo, el universo físico - todo lo que
podemos percibir por medio de los sentidos - es la transformación de lo
inmanifiesto, lo desconocido e invisible en lo manifiesto, lo conocido y lo
visible.
El
universo físico no es otra cosa que el yo plegado sobre sí mismo para
experimentarse como espíritu, mente y materia física. En otras palabras, todos
los procesos de la creación son procesos por medio de los cuales el yo o la
divinidad se expresa. La conciencia en movimiento se manifiesta a través de
los objetos del universo, en medio de la danza eterna de la vida.
La
fuente de toda creación es la divinidad (o el espíritu); el proceso de creación
es la divinidad en movimiento (o la mente); y el objeto de la creación es el
universo físico (del cual forma parte nuestro cuerpo). Estos tres componentes
de la realidad - espíritu, mente y cuerpo, u observador, proceso de
observación y observado - son básicamente la misma cosa. Todos provienen del
mismo sitio: el campo de la potencialidad pura, puramente inmanifiesto.
Las
leyes físicas del universo representan en realidad todo este proceso de la
divinidad en movimiento o de la conciencia en acción. Cuando comprendemos
estas leyes y las aplicamos en nuestra vida, todo lo que deseamos puede ser
creado, porque las mismas leyes en que se basa la naturaleza. para crear un
bosque, o una galaxia, o una estrella o un cuerpo humano, pueden convertir en
realidad nuestros deseos más profundos.
Ahora
veamos las siete leyes espirituales del éxito y la manera de aplicarlas en
nuestra vida.
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